“Pues esa es la belleza que cualquiera quiere para su arquitectura. Una belleza desnuda, inteligente, esencial, capaz de cautivarnos por la cabeza y por el corazón.” Alberto Campo Baeza, en "A ideia Construída", pág. 47, Caleidoscópio, 2004.
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Fotos: Fernando Gabriel
Habiendo desaparecido la actividad agrícola a causa de la expansión urbana, el Pabellón de refugio complementa instalaciones antiguas del lugar que permiten preservar los lazos afectivos de los antiguos habitantes.
Artículo original en A Weekly Dose of Architecture Tener la oportunidad de fotografiar uno de los más reconocidos y distinguidos proyectos de la arquitectura portuguesa en los últimos años es, ante todo, un enorme privilegio. En el Centro para las Artes, he encontrado imágenes que reflejan la forma en que veo la arquitectura y la manera en que quiero guardar tales imágenes.
Fotos: FG+SG Fernando Guerra + Sérgio Guerra
El terreno de múltiples niveles de altura está salpicado por árboles al azar. Se encuentra en el límite de una planicie y está escalonado por el talud de una calle privada. En él, dos clientes buscaban conjugar experiencias, saberes y requerimientos diferentes de uno y otro.
La parcela es rural, con huertos, senderos cercados con rústicos muros de piedra y casas dispersas, desordenadas. Es una pendiente escarpada de cara al sur sobre el valle surcado por un arroyo desde el que se yergue la montaña que remata la vista. Es en rampa en la parte superior y escalonada en la inferior. En la zona intermedia hay un tanque de riego y un nogal.
Unos antiguos almacenes en las proximidades de Lisboa fueron transformados en un gran contenedor de arte, con salas de variadas magnitudes y proporciones capaces de albergar muestras en las más diversas modalidades, y que, comunicadas de un modo u otro, permiten crear distintos recorridos narrativos.
La casa O es una casa de campo… más que una casa de campo. Una casa díptica, donde se excede la utilidad. Mira hacia dentro mientras el Marão está atento. Aquí la biblioteca es puente, la escalera es sala, el atrio es un boomerang… en movimiento sin progreso. Tal como son las cosas antiguas. (António Belém Lima)
Un gran voladizo de ocho metros, que constituye una gran terraza suspendida sobre el jardín, proyecta en horizontal el cubo de dos plantas impuesto por el programa y las limitaciones reglamentarias. El volumen resultante, horizontal y ligero, armoniza con la suave pendiente hacia el mar. Subvertir para evitar la deformación. Créate problemas si quieres hallar soluciones.
La Casa Elemental, como la bautiza Ricardo Carvalho en este artículo, es sin duda antológica. Es también un tratado en sí misma, y poesía. Pero más que nada es un testimonio.
Fotos: Miguel Coelho
Un hotel de cinco estrellas, con treinta habitaciones y un restaurante, en un edificio antiguo conocido localmente como “O Palácio” debido a su tamaño, a su posición dominante y a su decoración interior. La principal característica del hotel y sus alrededores es uno de los bienes más preciados y escasos en la vida: el silencio.